Sabía que la zorra de la china que conocí en la tienda tenía muchas ganas de probar una buena polla, sobre todo por que no paraba de mirarme y reírse, algo que me llamo la atención y que tras preguntarle descubrí que le hacía mucha gracia ver el paquete que marcaba mis pantalones. Tras un rato de charla la invite a tomar algo por la noche cuando saliera de trabajar y salir a divertirnos un rato, cosa que acepto y que se paso con la bebida por cierto, finalmente llegamos a casa para tomar la ultima copa y cuando llegaba con los cubatas en la mano ya estaba desnuda sentada en el sofa esperando el momento en que nos fuéramos a la cama para disfrutar de un polvo increíble con un chochito muy estrecho.