entrada1Para que su marido no se enterase de la aventura que mantenía con su sobrino quedaba todas las tardes en su garaje para follar. Lo que más le gustaba era cuando él se la follaba sobre su motocicleta dándol duro por su ojete que rebosaba humedad a cada minuto porque se ponía cada vez más cachonda. Él sudaba la gota gorda mientras escuchaba a su tía ggritar con cada pollazo para finalmente correrse en su boca.