entrada_516 Cuando un amigo nos invito a participar en uno de sus programas no esperaba encontrarme en la situación de tener que plantearme si dejaba que mi esposa fuera follada por un desconocido, y aunque a mi mujer le gustaba la idea de cambiar de aires a mi no me hacía en absoluto gracia. Todo cambio en el momento que planto un buen fardo de billetes encima de la mesa por la grabación del vídeo porno, y que me hizo plantearme finalmente dejar que hiciera lo que tuviera que hacer.

Al principio me sentí molesto cuando apareció el chico, que en realidad no tenía culpa de nada pues a él también le pagaban por trabajar, y que con todos los respetos me pidió permiso, dejando que comenzara a disfrutar del coño de mi novia mientras la muy zorra ni siquiera me miraba, cerraba los ojos cada dos por tres para concentrarse en su placer sin tener en cuenta que su marido, con el que llevaba ya cinco años casada estaba delante suyo viendo como le metían una polla que no era la suya.