Sabía perfectamente que mi hermana se tiraba las tardes perdiendo el tiempo con el ordenador, el Facebook y su twitter pero también había momentos en que en su habitación se quedaba completamente en silencio, haciéndome sospechar que la muy guarra se estaba tocando el coño por lo que decidí un día esconder una cámara para ver realmente que hacía. La primera hora estuvo chateando sin parar pero termino levantándose y colocándose una ropa ajustada dejando muy poco a la imaginación preparada para terminar masturbándose como una zorra sin poder parar de tocarse el coño.