entrada_524 Cuando llegue al casting porno que había concertado para ver si tenía posibilidades de ser una actriz porno me se me había pasado ni por asomo encontrarme con lo que me iba a encontrar. Peter North, el legendario hombre de las corridas interminables estaba sentado en la silla de la oficina con una amplía sonrisa.

El chico me dijo que gracias a disponer de un día libre quería acercarse a su empresa, pues era el dueño y quería probar uno de sus famosos casting, así que sin mas dilación se bajo los pantalones y me dijo que probara a hacerle una mamada, y dependiendo del placer obtenido podría ser candidata a participar en una de sus escenas. Me encontraba nerviosa pues el tamaño de su polla en directo la verdad es que asusta, pero dispuesta a intentarlo me esforcé para que disfrutara al máximo olvidándome de cerrar los ojos cuando comenzó a caer una cantidad increíble de semen por toda mi cara.