entrada_492 Cuando mis amigos entre sonrisas me miraron y me dijeron que querían montar un trío me lo tome en broma, una especie de gracia por la cual querían gastarme una broma y que sin duda tuvo efecto en mi, pues no podía parar de sonreír. Cuando acallaron su sonrisa y volvieron a repetírmelo de nuevo de manera mas seria me asuste un poco pues pude ver entre lineas que iba en serie la petición.

Y poco rato después estábamos los tres en la cama, disfrutando de la boca y la lengua de mi amigo mientras me hacía un cunnilingus caliente, obteniendo pequeños orgasmos que recorrían mi columna rápidamente y esperando a que en algún momento decidiera penetrar mi coño húmedo, aunque yo quería que me follara el culo pues siempre prefiero el sexo anal. Habían dado con mi fetiche secreto, mi fantasía sexual tras tantos años y que cuando me lo propusieron no pude rechazar, ya que solo la idea de poder degustar otro coño y una polla para mi sola me ponía completamente extasiada, con una voluntad que no era yo y que no podía controlar, y no lo hice.