El día que cumplí 18 años mi madre y yo nos pusimos a tomar licor hasta perder la sensibilidad y el buen criterio, porque esa noche con cámara en mano filme a mi propia madre en su cama metiéndose el dedo y chupándome la polla mientras la filmaba, y ella con su voz me decía que deseaba follarme y tener mi polla en su culo hasta meterselo todita y tragarse toda mi leche.