Tengo un problema con mi abuelito, cada vez que le veo empieza a arrimarme cebolleta y eso me pone muy cachonda. El pobre perdió a mi abuela de una enfermedad y se siente tan sólo que me sabe mal así que voy a verle todas las semanas.

Él empieza a decirme que tiene suerte de haber tenido una nieta con ese coño tan rico y un culito respingón que nunca había tenido oportunidad de estrujar. Me pone cachondísima que me diga esas cosas así que mi forma de agradecérselo es dejando que me folle el coño hasta que se corra dentro. La verdad, no es para tanto si lo piensas, pues el pobre hombre ha llegado a hacerme disfrutar más que los chicos de mi edad. Su experiencia lo dice todo.