Mi hija había llegado tarde de fiesta y quería darle una lección que acabo en una ocasión perfecta para probar su dulce coño. La levante de golpe y vi que aun seguía borracha por haber estado bebiendo el día anterior así que le dije que yo era un tío que había conocido en la discoteca y que se había quedado dormida dejándome con toda la empalmada. Ella sin darse cuenta que yo era su padre comenzó a desnudarse y a pedirme perdón por haberlo hecho finalmente dándome una sesión de sexo increíble que me dejo exhausto, no sabía que mi hija tuviera ese ímpetu para follar.