Estaba probando mi vestido de boda con mi cuñada y mi hermano para ver como me quedaba y la verdad es que me sentaba genial. La cosa es que al verme mi cuñada se puso un poco caliente y empezó a elogiarme hasta que finalmente me levanto la falda y comenzó a comerme el coño poniéndome completamente cachonda. Mi hermano cuando llego vio toda la escena y no dudo en unirse, ya que habíamos follado algunas veces completamente borrachos entre nosotros y era completamente normal. Finalmente hicimos un trío delicioso con una follada salvaje que nos dejo completamente satisfechos, aunque pobre mi futuro marido que no me había casado y ya le había puesto los cuernos.