Cuando mi hermana y yo follábamos ni se imaginaba que con la micro cámara que me compre grababa todos los momentos en que, cachonda perdida venía a mi habitación para que le dejara mi polla para desfogarse. Al principio era una vez por mes pero después de coger confianza conmigo y saber que no se lo contaría a nuestra madre termino por venir cada pocos días para que le diera su ración de polla y así quedarse tranquila.