Me costo bastante encontrar donde iba a salir una de mis amigas de viaje en vacaciones y cuando lo encontré cogí un billete en su mismo compartimento y dispuesto a ofrecerle algo que no iba a poder rechazar. Finalmente cuando entre y me conoció se quedo extrañada, pero fui directamente al meollo: le pregunte si quería follar conmigo por dinero ya que llevaba mucho tiempo poniéndome muy caliente en clase cada vez que la veía y aunque en un principio no quería aceptar, la sola idea de todo el dinero que le iba a dar por un simple polvo le convenció para dejarme disfrutar de su húmedo coño.