Mi padre hace tres años que falleció y mi madre y yo solemos ir a pasear por los jardines del cementerio y visitar su tumba una vez al año. Pero esta última vez terminamos acordándonos de mi padre de otra forma.

Todo empezó cuando al intentar arrancar una rosa me pinché el dedo con una espina. Mi madre me socorrió al momento y metió mi dedo en su boca para chupar la sangre. Pero como ya no soy un niño, mi polla se empalmó con la sensación de su lengua sin poder evitar imaginarme a mi madre chupándomela como si fuese el dedo. Ella no notó y terminamos follando allí mismo, ante la tumba de mi padre como si estuviera penetrando a mi madre en su memoria.