Me encanta la relación con mi hermana, es profunda y muy compenetrada. Nos encanta pasar momentos juntos viendo películas y charlando sobre cosas de la vida, pero tenemos un secreto bastante oculto. A parte de tener una relación perfecta entre hermanos también cumplimos una promesa de pequeños: teníamos que amarnos como si fuéramos una pareja casada y debíamos cumplir todas las necesidades del otro si algún día nos quedamos solos. Y el momento llego cuando nuestros padres se fueron al pueblo a vivir una vida tranquila tras la jubilación, ella se tiro en mis brazos y desde aquel momento mi polla le perteneció para jugar con su húmedo coño y así siempre estar juntos.