entrada_454 Tenía claro lo que iba a hacer, pues llevaba una semana rondando por mi cabeza y sabía que hasta que no lo cumpliera no iba a poder quitarmelo. Resulta que el amigo de mi hijo es un chico con un cuerpo muy apetecible, con un abdomen que me volvía loca y seguramente una polla que descubriría en breve. Cuando le envié un mensaje por whattsapp con el móvil de mi hijo me imaginaba la cara de sorpresa cuando me encontrara en el sofá, vestida sugerentemente para la ocasión. Cuando llego la verdad es que se veía un poco cortado, pero tras una breve charla en la que le pedía un poco de sexo sin compromiso que acepto sin problemas y me ofreció uno de los mejores polvos de mi vida.