entrada_478 Lo que comenzó siendo un juego entre hermanos, la típica pelea de almohadas derivó en algo que ninguno de los dos esperábamos, pero es que viendo a mi hermana tirada en la cama inconscientemente en mi se genero la idea de que ella era una chica con un atractivo envidiable y que muchos chicos querrían probar los néctares de su coño.

Comencé a intentar quitarle la ropa jugando, tomándolo ella como lo que era e intentando entre risas evitar que le quitara las bragas, y una vez conseguido acerque mi lengua a su coño, algo tan delicioso que nunca me hubiera imaginado que tuviera ese aspecto en mi hermana y comencé a hacerle un cunnilingus, despertando en ella un instinto muy arraigado en su interior y que dio paso a una follada salvaje que al final ninguno de los dos sabíamos como había ocurrido.