Habíamos quedado mi hermana y yo para celebrar que la herencia de nuestro abuelo finalmente había caído en nuestras manos, por lo que decidimos coger una suite en un hotel para darnos el lujo y disfrutar lo que tanto nos había costado. El alcohol nos había sentado tan bien que finalmente no se como derivamos en estar ella desnuda cabalgando mi polla, quizás por la atracción que supongo sentíamos desde hacía tiempo entre nosotros y que finalmente derivó en una agradable follada.